Este poema nos lo leyó, en su primer día de clase, uno de los mejores profesores que he tenido. A su clase íbamos alumnos sin estar matriculados. Por gusto. Tuve también otro profesor que daba unas clases tan atractivas, que seguimos acudiendo a sus clases un segundo año, teniendo ya aprobada la asignatura.
Recordé estos casos en la primera clase de aprendizaje y desarrollo, cuando se plantearon las preguntas ¿porqué estáis aquí? ¿venís “obligados”? ¿hubierais escogido la asignatura de haber podido? Intento recordar qué nos atraía tanto, y lo primero que me viene es la sorpresa. Siempre había algo que no nos esperábamos, siempre éramos “movidos”. En un caso, era una asignatura de estética y composición. Pero el comienzo de la clase era siempre una historia, como un cuento que el profesor empezaba a contar y aparentemente nada tenía que ver con la asignatura. Poco a poco íbamos viendo la relación que podría haber… y llegábamos. Y era un viaje intelectual que nos enganchaba.
Aprendizaje y desarrollo es una asignatura obligatoria del máster, pero de haber podido, la hubiera elegido.
Es uno de mis poemas preferidos también, ¡Qué bonito que lo leyera un profesor en su comienzo de clase!
ResponderEliminarSí, es toda una declaración de intenciones. Yo me la pido!
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